El oxígeno (O2) es transportado desde los pulmones a los tejidos a través del torrente sanguíneo. El O2 está unido a la hemoglobina o está libre en la sangre. Sin embargo, la cantidad de O2 libre en la sangre es mínima comparada con la cantidad fijada a la hemoglobina, y no contribuye significativamente a la cantidad total de O2 en la sangre. Por lo tanto, la cantidad de O2 en la sangre puede disminuir como resultado de una disminución de concentración de hemoglobina (hemorragia, anemia, etc…) o por la disminución de la proporción de hemoglobina que ha fijado el O2. Esta proporción se llama la saturación de oxígeno de la hemoglobina en la sangre arterial (SpO2) El oxímetro de pulso mide la SpO2, si detecta un pulso. Sin embargo, no mide la concentración de hemoglobina. Este dispositivo también mide la frecuencia cardíaca. Algunos dispositivos proporcionan una curva similar a la de la presión sanguínea directa llamada curva fotopletismal (ver Figura 1). Esta curva representa el cambio en el diámetro de las arterias a lo largo del tiempo.