Para entender cuándo usar un router 4G, tomemos el ejemplo de Alicia. Vive en un pueblo del oeste de Francia: ya está servida por ADSL en un Livebox de Orange, pero los 7 kilómetros de línea entre el último relevo del operador “histórico” y su casa disminuyen considerablemente su velocidad. Así que tiene que conformarse con una conexión de poco más de 1,5 Mbps la mayoría de las veces, aunque esté pagando una suscripción “full-pot” al operador. En su smartphone, se ha dado cuenta de que 4G está disponible en casa. Así que fue capaz de ponerla a prueba conexión móvil en su ordenador Alicia ha descubierto que en casa, la conexión móvil 4G es más rápida que la conexión fija ADSL, que está disponible en la mayoría de los teléfonos inteligentes, lo que permite utilizar la conexión 3G o 4G del móvil como módem para conectar un ordenador a Internet. Sin embargo, no puede usar su smartphone todo el día para conectarse a Internet: prácticamente le priva de las demás funciones de su dispositivo y, además, le agota la batería muy rápidamente. Ahí es donde el router 4G puede ayudar: por un coste no demasiado alto en el momento de la compra y asociándolo a una suscripción móvil dedicada, con una tarjeta de router sim 4G, permitirá a Alicia aprovechar la comodidad de 4G para reemplazar el ADSL que falla.